
El Tour de Flandes volvió a demostrar que es el Monumento donde la fuerza importa, pero la colocación, la lectura y la sangre fría importan tanto o más. Y este año, el Big 5 —Pogacar, Van der Poel, Evenepoel, Van Aert y Pedersen— respondió al guion: los cinco primeros, cada uno llegando por su cuenta, como si la carrera fuese un test de laboratorio más que una clásica.
🚧 El paso a nivel: Flandes calentando motores
Antes incluso de que la carrera se pusiera seria, llegó el primer recordatorio de que en Flandes no solo compites contra los rivales: compites contra el caos. Un paso a nivel bajó la barrera justo dividiendo al pelotón, dejando al 90% del mismo por detrás mirando cómo el tren pasaba a su ritmo.
¿Decisivo para la victoria? No. La fuga aprovechó para ganar ventaja mientras los comisarios, en una polémica decisión, decidió parar a los «espabilados» que habían pasado cuando ya no se debía hasta que todos se hubieran reincorporado.
Debió haberlos descalificado? Con el reglamento en la mano sí. Pero atrévete tú a descalificar a Pogacar…
🔧 UAE afinó la herramienta; Visma la buscó en el cajón equivocado
Visma empezó a perder Flandes antes de que la carrera se tensara: no meter a nadie en la fuga del día me parece una temeridad que tan solo Pogacar se puede permitir. En una clásica de 270 km y con la dureza y características de De Ronde no puedes dejar nada al azar. Hubiera cambiado algo la carrera en su resolución? No, por como transcurrió la carrera. Pero igual que Alpecin metió a Dillier, Visma debió haber metido a alguien para tener con su líder una vez desatadas las hostilidades. Y lo tuvo porque Laporte está volviendo a ser el corredor que fue hace 2/3 temporadas pero nunca viene mal otro compañero en el selecto grupo final.
Cuando UAE decidió endurecer en el primer paso por el Kwaremont, Van Aert mal colocado, como casi siempre últimamente, se vio obligado a remontar y a quemar a uno de sus mejores gregarios.
Ahí comenzó la carrera de verdad y, ese selecto grupo de corredores capaces de no perder mucho con Pogacar, se unieron a los que conformaron la fuga con el esloveno dando relevos como el que más.
No hay que ser muy listo para darse cuenta de que a él le interesa una carrera rápida, sin descanso, con desgaste para todos por igual, que se rompa cuanto antes y que obligue a los líderes a dar la cara desde lejos. Y ahí es donde los demás deben correr con más inteligencia que fuerza y dejarlo hacer pero sin colaborar. Si quieren dejar de pelear por ser segundos en este tipo de carreras deben hacer frente común contra Pogacar.

⚡ El segundo Kwaremont: donde se separan los que atacan de los que dudan
El ataque de Pogacar en el segundo Kwaremont fue quirúrgico. Sin teatro, sin miradas, sin cálculo: arrancó, abrió hueco y se acabó la discusión.
Y ahí llegó el error que duele: Van Aert, que fue el primero en salir al ataque, dejó unos metros cuando ya habían practicamente coronado el muro. ¿Habría aguantado hasta el final de carrera? Probablemente no. ¿Habría podido enganchar con Evenepoel y formar una dupla que mantuviera la carrera viva hasta el último Kwaremont? Muy probablemente sí.
En Flandes, un metro de duda se convierte en treinta segundos de penitencia. Y no fue porque no lo intentó… primero en solitario a punto de cerrar los escasos 5″ de diferencia y luego colaborando con Pedersen cuando ya tan solo un gran parón los podía devolver a la cabeza.
🧱 Van der Poel: mucha fuerza, poca mala leche
Van der Poel corrió con valentía, como siempre. Pero cuando abrió hueco con Evenepoel, seguir colaborando con Pogacar fue un error de manual. No puedes ir al matadero… y encima empujando el carro.
En un Monumento, la fuerza es importante, pero la mala leche táctica también. Y ayer, MVDP tuvo de lo primero y le faltó un poco de lo segundo. Es entendible, y valorable, que quiera ganar como un campeón y no como un ruedero pero a este Pogacar no le ganará así.
Lo que pasó al final es por todos sabido.
🧪 El Big 5, versión laboratorio Nordes
La clasificación final fue casi un gráfico de potencia:
1º Pogacar: Sencillamente genial. Timing perfecto, controlando la carrera a su antojo y haciendo que todos bailaran a su ritmo. Un «flandrien» de manual. Mejor no analizamos sus watios…
2º Van der Poel: Ser genial no le llega con este Pogacar, además debe ser rácano si quiere batirlo aquí.
3º Evenepoel: Cuando es ciclista y no un idiota consentido demuestra de lo que es capaz. Cumplió luchando hasta el último metro y hubiera cumplido corriendo así aún sin el podio.
4º Van Aert: Es evidente mi falta de objetividad con él. Ayer creo que se confió, quiso guardar ese último arreón y lo dejó fuera de la lucha por el podio. Es lo máximo a lo que puede aspirar a día de hoy y, muy probablemente, lo máximo a lo que podrá aspirar en lo que le resta de carrera deportiva. Tuvo su Flandes en las piernas pero el ciclismo es caprichoso y parece que no se lo dará.
5º Pedersen: Si fuera un coche diríamos que tiene la fiabilidad de un motor japonés en carrocería premium. No está en su mejor momento por culpa de su maltrecha muñeca y aún así da la cara, releva sabiendo que se va a quedar y busca volver a su mejor versión. Cómo me gustaría verlo en Roubaix jugándose la victoria con Van Aert (y perdiéndola).
Cinco corredores, cinco estilos, cinco llegadas en solitario. Una radiografía perfecta del ciclismo moderno.
Próximo domingo nos vemos en Roubaix.