Después de la primera semana de este Giro todo el mundo gritaba a los cuatro vientos que Tom Dumoulin iba a ganarlo sin despeinarse, al acabar la segunda era Yates el que no tendría rival pero hoy, a dos días del final, es el también británico Chris Froome quien después de una etapa memorable parece que está en disposición de llevarse el rosa a casa. Ojo, no hay nada decidido, mañana les espera un último esfuerzo descomunal y con las fuerzas ya muy justas.

Froome llegaba a este Giro flojo, no porque no lo haya preparado bien (que tampoco su preparación fue la mejor posible), sino porque si su intención era ganar también el Tour no tenía otro remedio que ir cogiendo la forma con el paso de las etapas, tirar de clase para minimizar las pérdidas en las dos primeras semanas y jugársela a una carta en la tercera como ha hecho hoy.

Y no sólo Froome ha estado guardando fuerzas, De la Cruz o Elissonde que hoy han sido claves han hecho lo propio. La estrategia de Sky ha sido clara, minimizar pérdidas cuando no eran los más fuertes, hacer un test en el Zoncolan que salió a la perfección y hoy, a tan sólo un día del final (dos realmente), dar la estocada final.

El ciclismo es el único deporte, incluso “producto” diría yo, en el que los encargados de vendérnoslo en España lo denostan, lo infravaloran e incluso nos invitan sin ruborizarse a que echemos la siesta mientras hacen algo parecido a narrarlo. Repiten de forma cansina que las etapas de 200 kms son aburridas, que las etapas llanas no sirven para nada y que las etapas cortas y con finales explosivos es lo que engancha al espectador. Una especie de “las etapas largas y con puertos son para Terito y los viejos, las cortas y con finales explosivos son el futuro!!”. Nada más lejos de la realidad…

Puede que se sucedan etapas de montaña en las que apenas hay diferencias, puede que ver a un pelotón rodar a una media cercana a los 50 km/h durante 200 kms planos no se ajuste al concepto de espectacularidad que tienen estos pseudoperiodistas deportivos pero cualquiera, y repito, cualquiera que sepa algo de ciclismo sabe que el desgaste que ocasionan esas etapas es clave para el desenlace final de una Gran Vuelta, que es clave para que haya corredores que a pesar de ganar Vueltas de una semana donde suben colosos con los mejores jamás ganarán una Grande, que es clave para el desgaste no sólo físico sino también emocional que sufren cada uno de los favoritos al triunfo final.

Nunca habríamos disfrutado de la tremenda etapa de hoy (no tengo calificativos suficientes para describirla) sin los kms y la velocidad de otras etapas. Jamás, por muchos ataques y diferencias que pueda haber, será igual el desgaste que se produce en una etapa de 100 kms que en una de 200 kms y espero que no haga falta recordar que el ciclismo del que estamos hablando, el de las Grandes Vueltas, es un deporte de fondo, de resistencia, de agonía y en alguna ocasión de valentía.

Hoy mientras Froome se exhibía estos “funcionarios” de algo que se pretende asemejar al periodismo deportivo discutían entre sí, y ante el silencio intencionado de su invitado, si el nuevo líder del Giro debería estar corriéndolo. No sólo no aprovecharon la presencia de Contador para preguntarle su opinión sino que la primera vez que éste habló fue para cambiar “oportunamente” de tema con esa voz y risas de niño de instituto que le caracterizan. Periodismo!! que diría Ferreras

Yates se hundió, sí, se hundió y perdió el Giro. Se hundió con una de esas etapas que se hacen interminables y en las que se te pasa a cada segundo por la cabeza que te quieres ir a casa, que todo lo que has hecho en 18 días no ha valido para nada, que en los primeros kms de una etapa de algo más de 5 horas te vas a mostrar más débil que gente a la que le llevas 30´en la clasificación general, pero se equivoca. Sí que ha valido para mucho, le ha valido para ganar 3 etapas, le ha valido para demostrarse a sí mismo que es un potencial ganador de una Grande, para correr sin complejos y atacar yendo de rosa, para ver que nadie es imbatible y para aprender que las Grandes Vueltas tienen 21 días, no 18, ni 19 sino 21. Porque se necesitan tres semanas perfectas para ganarla y tan sólo un mal momento en un mal día para perderla.

Dumoulin lo ha tenido cerca, ha estado durante muchos kms como virtual líder, y de haber tenido un poco más de colaboración muy probablemente lo habría conseguido , pero hoy luchaba contra el mejor Froome, un Froome que se la ha jugado al todo o nada. Y por favor, que a nadie se le ocurra comparar esto con los numeritos que el nuevo fichaje de Eurosport hacía en sus últimos años encima de una bicicleta porque no tiene absolutamente nada que ver. Uno atacaba buscando el aplauso fácil, sin opciones en la general y con escasa trascendencia. El otro atacó para ganar, no la etapa,  que también la consiguió, sino la general.

El Giro no ha acabado, esperemos que Dumoulin recuerde que las Grandes Vueltas tienen 21 etapas.