Ayer me dijo una amiga que la información pierde valor con el paso de los días, tiene razón, pero si hubiera escrito sobre “el caso Froome” nada más conocerse la noticia se habría quedado obsoleto en apenas 24 h.

Como todos sabéis el británico Chris Froome arrojaba un resultado anómalo por salbutamol en la pasada Vuelta Ciclista a España en la que resultaría vencedor. Este resultado se hizo público poco después de la finalización de los Campeonatos del Mundo disputados en Bergen donde Froome consiguió rascar un bronce en la prueba de C.R.I.

El resultado anómalo era claro, la sustancia “menor”, un TUE permitía su utilización (no en tanta cantidad), la sanción en el aire y el recurso más que seguro. Sigo pensando que la clave del caso Froome estuvo en el mismo mes de Septiembre cuando Cookson, británico, dejaba la presidencia de la UCI en manos de Lappartient ‎, francés. ¿Se hubiera filtrado de no haber perdido Cookson las elecciones?

Desde hace muchos años se ha señalado al dóping como un mal endémico del ciclismo, los números no importan, las estadísticas tampoco. De poco sirve que los dirigentes, equipos y ciclistas hayan hecho pública su lucha, perdón, sí ha servido, pero para todo lo contrario que se pretendía. Es algo que por desgracia se ha extendido en la sociedad, pensamiento único, “bienqueda” y que  castigue sin pruebas y por aclamación popular.

El dopaje es un mal endémico del deporte, no del ciclismo. No existen buenos y malos, existen deportes que lo persiguen y deportes que no, deportes que airean las sanciones y deportes que no, deportes que se llevan la mala fama y deportes que disfrutan del beneplácito de la prensa y el aficionado. O acaso alguien llamaría dopado a Pau Gasol?

Las sanciones requieren de unos plazos legales para resolverse; control antidopaje, análisis de la muestra, comunicación al corredor, presentación de recurso, etc. Entiendo que a muchos de vosotros os encantaría que nada de eso sucediera y que con la simple sospecha fuera suficiente para sancionar, que Froome no corriera el Tour (con Contador era otra cosa) y que existieran sanciones de por vida. Curiosamente soléis ser los mismos que defendéis a otros deportes/deportistas , que os sacáis fotos con algunos que han dado positivo, que pagáis por ir a sus Marchas, que entrenáis a gente que ha estado sancionada y que veis en Guardiola, Mr Nandrolona, a un ídolo.

Dicho todo esto, las normas están para cumplirlas. Quizás sea el momento de cambiarlas,  quizás sea el momento de que cambiemos el concepto del deporte de competición y los juzguemos a todos por igual, quizás sea el momento de hacerlas cumplir de forma implacable pero, el peor camino, suele ser el del medio. Os imagináis que ante iguales acciones la justicia considerara delito en función de quién las cometiera? Espera… Si eso también pasa!!

Y a mí? Nadie me va a preguntar?

El ciclismo es como la vida misma. Froome ha dado positivo, ha buscado un buen abogado, ha creado una duda razonable y ha conseguido que lo absuelvan. Así debería ser siempre en cualquier Estado de Derecho. Ojo, estoy defendiendo que si no se puede demostrar que es culpable no se puede condenar, en ningún caso defiendo que quede impune por cualquier otro motivo.

Por otro lado está el Tour, ese ente todopoderoso que hace lo que sale de los mismísimos y que manda más que la UCI, los equipos, los ciclistas y todos ellos juntos y que ante una posible sanción al británico decide no admitirlo en su carrera con lo que ello conlleva. Los ultralimpios, esos que son moralmente superiores a todos los demás, aplauden la medida, los fans más futboleros no tardan en poner el grito en el cielo. Los primeros porque dicen que falsearía la carrera si finalmente fuera sancionado , los segundos porque no admitirían el dopaje de uno de los suyos ni aunque lo cogieran con el gotero colgado de la pared. A nadie le importa si es culpable o no.

La UCI, ese actor secundario que había intentado zanjar el asunto ofreciendo una sanción de 6 meses con carácter retroactivo (elucubración mía con fundamentos), no tarda ni 24 h en dar carpetazo al asunto con el beneplácito de la AMA. Que la UCI cierre el asunto puede resultar sospechoso pero muy difícil sostén debía tener cuando la AMA no presenta recurso.

El resultado de todo esto? La imagen del ciclismo nuevamente dañada por un caso que nunca debió ser público hasta que hubiera sanción firme, lo que esta vez significa que jamás debió trascender.

Nos espera un Tour apasionante, me atrevería a decir que el más abierto de los últimos 20 años, no dejemos que la sombra de la duda nos lo estropee porque entonces deberíais apagar la TV 99 de cada 100 veces, y dejo 1 por eso de la duda razonable. Por cierto, los Reyes Magos son los padres.

J.G.