A pesar de que las temporadas ciclistas comienzan cada vez antes y terminan cada vez más tarde, no es hasta marzo cuando se empiezan a ver cosas serias de verdad, y no me refiero precisamente a “payasadas” como la Strade Bianche. En plena temporada de clásicas emergen como dos colosos dos de las grandes vueltas por etapas de una semana, París Niza (8 etapas) y Tirreno Adriático (7 etapas).

Este año, y a pesar de una etapa con un quilometraje indigno del ciclismo profesional, hemos visto una gran carrera que le ha demostrado a los más agoreros que el relevo generacional en España existe, que ataca, y que además gana. ¿Y por qué es importante que gane? Pues además de por lo obvio porque gran parte de la afición española se había acostumbrado a aplaudir en los últimos años los ataques de peseta de un corredor que sólo lo hacía cuando no tenía nada que perder (ni que ganar) y que se había convertido presa de ese personaje que era él mismo.

Esta París Niza tuvo a un Luisle (casi) como en sus mejores años, a unos hermanos Izaguirre con opciones de ganar hasta la última bajada, a Omar Fraile y David de la Cruz que una vez sus líderes se vieron fuera de la general y les dieron libertad (Luisle por explosión y Poels por caída cuando era el gran favorito a la victoria final) completaron el triplete español en la última etapa (ganada por De la Cruz) y por supuesto a un Marc Soler valiente, luchador, sufridor y rompiendo moldes en un equipo de corte conservador que consiguió llevarse la carrera en la última etapa corriendo bien y sin miedo. Desde luego que esto no es el Tour pero habiendo subido tantas veces al podio de París Movistar debería haberse dado cuenta de lo bonito que es verse de amarillo después de la última etapa gracias a haber arriesgado.

Repito, esto no es el Tour y Marc Soler no partía como favorito ante corredores como Yates, Wellens, Izaguirre brothers y demás, 8 etapas no es lo mismo que 21, y una etapa de 110 kms nada tiene que ver con otra de más de 200 kms pero aquí hay corredor, ahora esperemos que no nos lo estropeen.

Hablando de estropear… ¿soy el único al que le parece que las bonificaciones desvirtúan completamente las clasificaciones generales?

J.G.